Seguridad alimentaria

Alimento seguro frente alimento saludable

Alimento saludablemente seguro

Desde el prisma de mi trabajo, como consultora y auditoria de inocuidad alimentaria, nos centramos en la seguridad del alimento a nivel inocuidad.

Básicamente velar por que alimento sea inocuo para su consumo. No provoque ninguna enfermedad o intoxicación “inmediata” cuando lo esté consumiendo.

Cualquier sistema de gestión basado en normas como BRC, IFS o FSSC 22.000 nos presentan requisitos enfocados a la seguridad de la producción y suministro del alimento. Que, en cierta medida, también pueden ir dirigidos a la calidad del mismo. Ya que, por ejemplo, requisitos de fraude, evaluación de materias primas y proveedores, control de envasado y etiquetado, nos ayuda a que la calidad del producto corresponda con las especificaciones. Pero, ¿llega el mensaje correctamente al consumidor?

La pregunta que te dirijo es, ¿ese alimento es saludable??

Batalla entre reinos

En la actualidad hay una batalla muy reñida: la de comer de forma segura frente a comer de forma saludable. Y en estos momentos, parece que la balanza se está cayendo en comer de forma segura y olvidamos que, a un largo plazo, el no comer de forma saludable nos pasará factura.

Son dos prioridades que no deberían estar enfrentadas, pero que entran muchas veces en conflicto. Un ejemplo es el escenario en el que vivimos: tenemos la tecnología más avanzada de nuestra historia, los mejores envases, los procesos más eficientes, la maquinaria más moderna, las materias primas producidas de una forma más específica y conveniente… Sin embargo, comemos mal, comemos poco sano, comemos productos ultraprocesados con un contenido calórico excesivo y valor nutricional de muy baja calidad.

Nos estamos alimentando de forma segura a corto plazo, evitando intoxicaciones o infecciones que hace años se llevaban muchas vidas por delante. Tenemos a nuestra disposición alimentos que antes era impensable tener, en envases muy cómodos, para llevar a cualquier lugar y cualquier momento. Pero desgraciadamente, nuestro patrón de consumo hace que esa seguridad no sea «real» a largo plazo, ya que continuamos desarrollando enfermedades debido a nuestra mala alimentación. La obesidad es un problema que se convertido en una pandemia y que la sociedad no está dándole mayor importancia.

Sociedad en alerta

Hemos pasado de preocuparnos por enfermedades transmisibles causadas por alimentos, a tener que mantenernos en alerta frente a enfermedades no transmisibles causadas por un exceso de los mismos.

Que algo sea seguro no necesariamente lo convierte en saludable.

Y el mayor problema que tenemos en la sociedad es que no hay conocimiento para entender este hecho y por ello entonces darle una solución. Todos sabemos que un alimento perecedero debe ir refrigerado, pero no que la mayoría de las galletas o snack están cargados de grasas no de muy saludables, por ejemplo.

Yo no soy experta en nutrición y dietas, no me atrevo a decir que ni en seguridad alimentaria aún. Pero sí me doy cuenta que estas dos materias debería ir muy de la mano. Son absolutamente complementarias.

Pero que ahora están disociadas y a veces hasta contrapuestas.

¿que te preocupa más?

¿Qué opinas de este tema? ¿Piensas que no hay información suficiente para el consumidor? ¿Es el etiquetado alimentaria clarificador? ¿Es la publicidad la que nos empuja al consumo no saludable?

Déjanos el comentarios y creemos un debate interesante.

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