Mejora continua

Error humano o despiste… la causa más recurrente, pero ¿sería correcto?

¿Qué piensas cuando de forma generalizada recibes un plan de acciones correctivas en el que la causa de todas las desviaciones ha sido «despiste» o «error humano»?

 

Como auditora de certificación ni te imaginas la de veces que tengo que «lidiar» con estas respuestas. Es muy habitual recibir un plan de acciones correctivas en el que de forma general se indica que la causa de las desviaciones o no conformidades es por «despiste» o «error humano». ¿En serio? ¿Siempre es así, me pregunto?

 

Pues déjame que te diga, no es correcto, no deberíamos justificarlo ni admitir correcta esta respuesta. No es sufiente. Y te digo …

 

Indicar “despiste” o “error humano” como análisis de causa no es correcto ni suficiente, porque no identifica la causa raíz real del problema, y por tanto no permite implementar acciones correctivas eficaces.

 

Y te lo quiero argumentar paso a paso, para que la proxima vez que lo pienses poner, te pares un ratito a meditar.

 

1️⃣ “Despiste” no explica el porqué real del problema

Decir que algo ocurrió por “despiste” es como decir “hubo un error”. Describe el síntoma, pero no la causa que lo originó. Ya es evidente que hubo un error, pero ¿por qué…?
Detrás de un olvido o una acción incorrecta suele haber algo más profundo: una sobrecarga de trabajo, una instrucción confusa, una formación insuficiente, una verificación ineficaz o un sistema de registro poco práctico.

Si no identificamos esa raíz, el problema volverá a repetirse.

2️⃣ No permite implementar acciones correctivas eficaces

Cuando atribuimos una desviación al “despiste”, la acción correctiva más habitual es “recordar al operario” o “refrescar la formación”.
Pero estas medidas no cambian nada en el sistema, solo confían en que la próxima vez la persona no se despiste.
Y eso no es gestión, es azar. Y esto no es un juego, vamos a tomarnoslo en serio.

El objetivo de un buen análisis de causas es prevenir la recurrencia, no simplemente apagar el fuego.

3️⃣ No cumple con los requisitos de las normas

Tanto BRCGS Food v9 , como IFS Food v8  o ISO 22000:2018 exigen que la organización identifique las causas reales que originaron la no conformidad y adopte acciones que eviten su repetición.
“Despiste” no es una causa verificable ni controlable, y por tanto, no cumple el requisito normativo.

4️⃣ El error humano casi nunca es el origen, sino el resultado

La mayoría de los “errores humanos” tienen su raíz en fallos del sistema: procedimientos poco claros, falta de supervisión, herramientas inadecuadas o un entorno de trabajo que dificulta la concentración.
Por eso, cuando una desviación se atribuye a un despiste, en realidad deberíamos preguntarnos:

¿Qué permitió que ese error fuera posible?

Herramientas como los 5 porqués o el diagrama de Ishikawa ayudan a profundizar hasta llegar a la causa real y a diseñar una acción correctiva sólida.

5️⃣ Es una señal de inmadurez del sistema

Cuando en un informe aparecen varias desviaciones con la misma causa genérica —“despiste”, “olvido”, “error humano”—, lo que realmente refleja es una falta de análisis crítico.
Los auditores lo percibimos como un sistema reactivo, que no aprende de sus fallos ni aprovecha las desviaciones como oportunidades de mejora.

Una organización madura busca causas estructurales y trabaja sobre los procesos, no sobre la memoria o la atención individual.

Llego a esta conclusión, sin ofender…

Decir “fue un despiste” puede parecer una explicación sencilla, pero en realidad es una barrera para la mejora continua.
Un sistema de gestión eficaz no busca culpables, sino causas reales y soluciones sostenibles.
La clave está en pasar del “quién se despistó” al “por qué pudo pasar”.
Ahí es donde empieza la verdadera mejora.

Identificar una desviación como “un despiste” debería, como mínimo, hacernos reflexionar… e incluso darnos cierta vergüenza profesional.
Porque admitir un despiste no es reconocer un fallo puntual: es admitir que no estamos realmente concienciados con lo que significa la seguridad alimentaria.

Cuando alguien se “despista” al registrar una temperatura, limpiar un equipo o verificar una etiqueta, lo que está fallando no es su memoria, sino nuestra cultura de seguridad.
Un sistema maduro no se conforma con señalar el error: se pregunta por qué el entorno permitió que ocurriera, y actúa para que no vuelva a repetirse.

Así que la próxima vez que aparezca la palabra “despiste” en un análisis de causa, quizá la verdadera acción correctiva sea revisar el nivel de compromiso, formación y concienciación del equipo.
Porque en seguridad alimentaria, los despistes no son inevitables: son una señal de que aún tenemos camino por recorrer.

¿Quieres mantenerte actualizado de todas las novedades? Suscríbete y recibirás en tu mail las nuevas publicaciones, para que no te pierdas nada. Podrás darte de baja cuando quieras.


Noticias Recientes

Escribe tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

cultura-de-inocuidad